Miscelánea

Violencia y sinrazón pretextando buscar igualdad: “A ver pinches maestras feminazis…”

La ideología se produce y se reproduce abierta o veladamente, nos demos cuenta o no, lo aceptemos o no. Cuando en cualquier espacio de la vida social se expresa una idea aparentemente inocua (un “chiste” homofóbico en la sobremesa, una frase “graciosa” acerca del papel o del modo de ser de las mujeres o de los hombres en los corrillos de una fiesta, o una frase hecha sobre política o religión en la oficina o en la escuela) y quienes queremos ver más lejos la dejamos pasar por comodidad, por facilidad, o por la conservación de la paz y la tranquilidad, no hacemos sino convalidar la idea.

Y si decidimos cuestionar la lógica (o la ilógica) de lo expresado nunca falta quien diga: “ya vas a empezar con tu política”, a lo que legítimamente se puede responder (entre otras cosas) que esa afirmación es una estafa. Se nos pide que callemos mientras lo otro sí se expresa porque, aparentemente, lo otro (la idea que cuestionamos) no hace política, es algo “natural” que transcurre quién sabe dónde pero fuera de esa esfera perversa en la que se desarrolla la política, en un espacio del éter o en un pliegue del espacio-tiempo en donde se generó sin influencia de nada ni de nadie y sus efectos, repercusiones y consecuencias en el plano simbólico y social no afectan a nadie ni a nada y si lo hacen debemos aceptarlo como algo válido, natural, aceptable y hasta obligatorio.

Todo esto viene a cuento porque, a propósito del “Día del Padre”, han estado circulando diversas comunicaciones que no deberíamos dejar pasar, replicadas incluso por buenas personas en principio que sin embargo se equivocan, en última instancia. Una de esas comunicaciones, violenta entre los otros mensajes violentos, es la siguiente:

leon

 

Lo que sigue no intenta polemizar el tal Betto y menos demostrar lo equivocado que está quien perpetró el mensaje anterior[1] (hay quienes tienen ideas y hay quienes las perpetran); dicho escrito rezuma tanto odio, incomprensión y sinrazón, que sería ingenuo, inútil y estéril pensar que alguien así, en esta condición, puede cambiar y moderar su punto de vista. Lo que sí queremos es dar elementos de reflexión a quienes inopinadamente han replicado el mensaje.

Aunque no es poca cosa, no vamos a hablar de la enorme violencia y odio que nos comunica (¿así se relacionará con las maestras de su hija?, ¿qué pensarían dichas maestras si leyeran a este escrito?, ¿qué pensarían las madres y padres del resto del alumnado del colegio de su hija?, ¿cuánto daño podría hacerle esta acción a su hija?); no vamos a destacar la misoginia ni la homofobia que contiene, que por lo demás es evidente; no vamos criticarle la ortografía, la sintaxis y la ilación de ideas (lo que lo pinta bastante bien); no vamos a especular sobre la vida o el trabajo del autor siendo como dice su perfil, director desto, delotro y deaquello (rubros varios relacionados con la comunicación, uff!). Queremos discutir su queja central: quiere igualdad, como la quieren seguramente quienes compartieron su mensaje.

Y en esa petición central no hay sino, además de odio y sinrazón, desconocimiento de la historia, ignorancia, falta de preparación, y muchísimo narcisismo…

Dicha opinión, a la cual tiene todo el derecho pero no bajo cualquier forma,[2] es la misma de quienes piden un “Día Internacional de los Hombres”. Quienes así piensan critican una idea, un conjunto de ideas, con base en lo que suponen que dice o implica un enunciado o la teoría de género toda; critican con base en lo que entienden y no con base en lo que es.[3]

Él, con sus palabras, dice que las mujeres son taaan injustas, tan arbitrarias, tan irracionales y tan ventajosas, que tienen todo y los hombres nada. Habría que enseñarle algunas estadísticas.

Nadie dice que no sean o deban ser celebrables los lazos filiales pero, a diferencia del Día Internacional de la Mujer[4] (o de otras fechas conmemorativas), el “Día del Padre” o el “Día de la Madre” son fechas instituidas básicamente y en última instancia, para promover el consumo de mercancías (el amor, la paternidad y la maternidad han transmutado en tales), ¿lo impulsarían igual si no hubiera dinero (ventas y compras) de por medio?

Estos párrafos llaman a pensar antes de opinar y llaman a opinar pensando; aunque siempre ha habido excepciones, así se hacía antes de las redes sociales virtuales. ¿Por qué no mantener esa sana costumbre?

[1] Podemos ver su página en Facebook en  https://www.facebook.com/liongonzalezbeto

[2] Véase nuestro decálogo, punto 6, en: https://loslibrosdellobo.com/nosotros-2/decalogo/

[3] Véase nuestro decálogo, punto 7, en: https://loslibrosdellobo.com/nosotros-2/decalogo/

[4] Véase 8 de marzo: Día Internacional de la Mujer, en https://loslibrosdellobo.com/2017/03/02/8-de-marzo-dia-internacional-de-la-mujer/

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